Desayunos de trabajo

"Latinoamérica debe aprovechar el nuevo mercado asiático para exportar sus materias primas"

  • Enrique V. Iglesias
    Secretario general Iberoamericano
    Jueves, 23 de Febrero del 2006
    Madrid

    El activo principal de América Latina, las materias primas, se ha revalorizado y tiene en el mercado asiático una oportunidad única de la que no había gozado antes. A su vez, la región debe beneficiarse de la menor vulnerabilidad de su entorno y afianzar alianzas estratégicas con Europa y Estados Unidos. Así lo confirmó el secretario general Iberoamericano, Enrique V. Iglesias, durante el Desayuno de Trabajo CEDE celebrado el 23 de febrero en Madrid. Iglesias también aprovechó para dar un mensaje de tranquilidad a los directivos ante los nuevos movimientos políticos en esa región como el gobierno indígena de Evo Morales en Bolivia, y valoró positivamente la apuesta de España en Iberoamérica. El acto fue presentado por el presidente de la Comisión de Relaciones con Iberoamérica de la CEDE, Ramón Casilda, y lo moderó el vicepresidente de CEDE, César Arranz. Posteriormente, participaron en el coloquio por videoconferencia los asistentes en las ciudades de Barcelona, Palma de Mallorca, Murcia, Santa Cruz de Tenerife y Málaga.

    El secretario general Iberoamericano, Enrique V. Iglesias, cree que se debe contribuir aún más en la positiva apuesta de España por Latinoamérica. El entorno actual lo permite, es menos vulnerable, con una mayor consolidación de la democracia, y con una economía cuyas estadísticas empiezan a acercarse a otras regiones como la europea. Además, la principal fuente de ingresos de la zona, las materias primas, está experimentando una revalorización que debe aprovecharse en los nuevos mercados como el asiático. Según Iglesias, ''esta es una oportunidad que no hemos tenido nunca antes''.

    Además, el creciente populismo y los movimientos indigenistas de la región no deben ser motivos de extrema preocupación a los países que como España tienen su punto de mira en Latinoamérica. Para Iglesias, los gobiernos populistas no pueden gastar más de lo que tienen por mucho tiempo. Sobre la victoria de un gobierno indígena en Bolivia, con Evo Morales al frente, el Secretario General ha recibido el mensaje de que ''se respetará las reglas existentes del mercado, así como de la propia democracia''. Aún así, una asignatura pendiente es la de erradicar la corrupción política en toda la región.

    El futuro

    Enrique V. Iglesias cree que la economía en América Latina ha reaccionado a las recientes crisis financieras. Los datos de crecimiento se mueven entre el 4% y el 4,5%, la inflación es de poco más del 5%, el déficit fiscal está entre el 1% y el 2%, se ha reducido la deuda pública, y las arcas de los estados están entorno a los 240 billones de dólares. A ello han contribuido factores internos como la mayor apertura al exterior o las tasas de cambio flexibles, junto a elementos externos como el crecimiento económico mundial, la buena marcha de las materias primas o el poder comprador del mercado asiático, con China a la cabeza.

    De todos modos, aún queda por superar la frustración social que generaron las dificultades de finales de los noventa, así como la mala distribución de los ingresos. Actualmente, en América Latina hay 200 millones de personas pobres.

    Ante este contexto, el Secretario General Iberoamericano cree necesario continuar con el modelo existente, y actuar en cinco puntos clave. Primero, cabe mejorar el crecimiento observado, superando las actuales barreras y hacer una apuesta verdadera por modelos productivos propios de una economía del conocimiento. En segundo lugar, cree necesario un Estado impulsor y regulador de la economía, igual que el modelo europeo. En este sentido, y como tercer punto, es fundamental una relación público-privada que permita aumentar la apertura de la región al exterior. En cuarto lugar, Iglesias cree importante incidir en un gasto social centrado en la educación y en programas contra la pobreza, los cuales deben pasar por devolver a los pobres su capacidad de producción. Finalmente, aún se debe trabajar para sanear más la democracia, aunque se han conseguido avances como la independencia de los bancos centrales, o la mayor separación de poderes.

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