Liderando en Positivo

Entrevista a Antonio Garrigues

  • Antonio Garrigues Walker
    Presidente de Garrigues Abogados y Asesores Tributarios
    Jueves, 30 de Septiembre del 2010

    Con un reconocimiento indiscutible como uno de los juristas españoles de mayor prestigio, Antonio Garrigues Walker cuenta con un currículum brillante y extenso, es presidente de Garrigues Abogados y Asesores Tributarios y miembro de multitud de patronatos además de ser Doctor Honoris Causa por varias universidades españolas e internacionales. Ante la situación que atraviesa España considera necesario el diálogo entre las instituciones para superar la crisis y considera que el derecho al pesimismo es el derecho más cuestionable que hay.

    Documentos adjuntos

    CV del Invitado

    Contenido de la entrevista

    Transcripción de la entrevista

    Supongo que ha tenido que superar distintos baches, distintas situaciones, como las que estamos viviendo en estos momentos. ¿Es un hombre que sabe lo que es liderar en positivo?

    Lo más bonito de la vida consiste en nunca sentir que lo has conseguido todo porque si no te paras inmediatamente. Así que mi tarea en estos momentos es intentar reinventarme, intentar saber cómo puedo ayudar a Garrigues Abogados y Asesores Tributarios. Somos más de dos mil profesionales. Ya no dirijo el Despacho, pero sigo colaborando, e intento ayudar. Todavía me queda una larga trayectoria, al menos en eso confío y quiero hacer todavía bastantes cosas. Me gustaría escribir buenos ensayos, en concreto temas como la necesidad de que haya un derecho global en el mundo, de hecho contamos con una cátedra de derecho global en la Universidad de Navarra, y me gustaría dedicarme profundamente a eso. También me gustaría conocer mejor otros países, he viajado mucho en la vida pero siempre con demasiada rapidez. Me encantaría conocer Japón mejor, la India, pero sobre todo en estos momentos me fascina China como país emergente, donde se van a producir cambios sociológicos y políticos, realmente fenomenales.

    ¿De dónde surgen siempre esas ganas por hacer cosas y esas ganas de aprender?

    Me imagino que eso forma parte de la naturaleza de cada uno. En el mundo latino nos acostumbran demasiado a amar lo nuestro como lo mejor y lo único, pero todas las culturas son fascinantes. Conocer mejor la cultura india, la cultura china o la cultura rusa, es un ejercicio que produce placer, satisfacción y alegría. Incluso yo diría que produce tranquilidad de pensar que hay otras culturas que además son más importantes e incluso más antiguas que la nuestra. Hay que vivir de curiosidad intelectual, el vivir vitalmente me parece que es una obligación y ahora lo estamos viendo: cómo la sociedad española mismo, está cambiando. La gente se empieza a dar cuenta de que la vida es una cosa muy larga y que hay que estar muy preparado para vivir, estamos viviendo cada día más. La gente se jubila cada vez antes. O aprendemos a vivir de una manera divertida y divertente o realmente lo vamos a pasar muy mal.

    Siempre ha mantenido una actitud muy optimista ante la vida y ante el trabajo. ¿Es esa la actitud que se necesita y se requiere en estos momentos, en esta nueva era?

    El derecho al pesimismo, es el derecho más cuestionable que hay. La gente que asume ese derecho, es gente peligrosa. Hay gente que realmente tiene derecho al pesimismo, pero hay una gran parte de la sociedad española, que no lo tiene. Me acongoja cuando veo a gente que está en magnífica posición quejarse de la situación, hablar de una forma dramática o catastrofista de los temas.

    Creo que el optimismo es una fuerza vital y que generando optimismo se genera acción y los problemas se aceptan y se arreglan. Cuestiono el derecho al pesimismo, creo que es un derecho que tenemos que asumir solamente en casos muy especiales y que en la mayoría de los casos no corresponde hacer ese ejercicio sino al contrario. Siempre he mantenido la idea de que las crisis están aquí para superarlas y que la humanidad las ha superado perfectamente y las va a seguir superando. Vamos a seguir teniendo crisis y vamos a poder arreglarlas. La condición humana necesita periodos de crecimiento y luego necesita periodos de reflexión y periodos más negativos, eso es lo que es la condición humana. Necesitamos líderes que nos digan: “hay soluciones”, “hay caminos”, “habrá dificultades pero las vamos a superar”.

    Podemos hacerlo y lo hemos hecho. Pensar que esta crisis es el final de nuestra historia es una necedad, el problema está en que tenemos que hacer las cosas bien. No se sale de las crisis haciendo todo mal. No podemos salir de una crisis si rompemos todas las vías de diálogo. La colaboración y el diálogo me parecen obligados. Realmente en este país no hay diálogo social, no hay diálogo económico, no hay diálogo en materia educativa, no hay diálogo en nada y aún así hacemos las cosas razonablemente bien. Si en este país hubiera diálogo, este país daría otro salto cualitativo realmente tremendo. Tenemos muchos déficits, el educativo, el tecnológico, otros muchos pero que son superables, que nadie lo ponga en duda. Sí tenemos que mantener es un clima de diálogo y no excluyo ni a los empresarios ni excluyo a los sindicatos. Todo el mundo tiene que aportar y todo el mundo tiene que encarecer la idea de un diálogo constructivo. Las clases políticas en el mundo son bastante parecidas a las españolas en estos momentos. España está en una situación menos favorable que otros países europeos y necesitamos mucho más ese diálogo y esa comprensión.

    ¿Se debería empezar a fomentar el diálogo desde los colegios, desde la educación básica, entre los alumnos, los profesores, entre las familias?

    Hacer comprender a todo el mundo que el diálogo es la base, que nadie puede tener toda la razón es una gran idea. Hemos construido la democracia a base de diálogo y hemos construido el desarrollo económico a base de diálogo, por lo tanto lo que nadie puede decirnos es que somos incompetentes o incapaces para eso, tenemos una especial competencia y una especial capacidad para el diálogo.

    Hay muchísimos emprendedores y empresarios que han comenzado de la nada y han levantado grandes imperios. ¿Hay que estimular, fomentar y ayudar a emprendedores que tienen ideas como se hace en otros países?

    Este país es muy listo, es un país lleno de gente que ha sabido superar dificultades tremendas. Me encantaría que cada día más, se empezara a premiar de verdad a la gente joven, a la gente que demuestra capacidad empresarial, tendríamos que buscar más en el seno de la educación empresarial. En estos momentos no envidio a ningún otro país europeo. Creo que tenemos una infraestructura más débil quizás con problemas más acentuados, pero nuestra capacidad de superación en mi opinión es muy superior a la italiana y muy superior a la francesa. Creo que España está en una situación óptima otra vez, para afrontar sus problemas reales de una manera seria y además creo que estamos llegando a un momento en el que la ciudadanía ya empieza a reconocer que esos problemas merecen trabajo y merecen quizás sacrificio. La ciudadanía de este país entiende perfectamente el tema y entiende los sacrificios que hay que hacer. Bastaría con que los liderazgos políticos y otros fueran un poco más positivos, serios, honestos y amables con la situación.

    ¿Qué podemos aprender de los Estados Unidos?

    Estados Unidos está ahora afrontando tres reformas básicas, la reforma sanitaria porque hay más de cuarenta millones de personas que no tienen ningún tipo de seguridad sanitaria. Están estudiando la reforma de la Ley de inmigración, con grandes problemas como existen en toda Europa y están estudiando también la reforma del estamento financiero. Estados Unidos me encanta porque afronta las reformas con virulencia, y creo que de ese espíritu tenemos que aprender. Creo que Estados Unidos es el único país que va a salir de la crisis lleno de vigor y lleno de fuerza porque tiene una sociedad civil muy dinámica. El ciudadano sabe que él tiene su propia responsabilidad como ciudadano. He estado últimamente en Estados Unidos y ya nadie habla de la crisis. La palabra crisis ya no forma parte del lenguaje, ha desaparecido. Me encanta ese tipo de espíritu. En Europa estamos dándole una cantidad de vueltas intelectuales, sociológicas y literarias al tema de la crisis que empieza a hartar un poco.

    ¿Qué significa ser Senador CEDE?

    Hacemos reflexiones de futuro, de qué oportunidades hay, qué podemos hacer internacionalmente, qué podemos hacer para mejorar el clima de confianza. Jamás he asistido a una reunión de CEDE en la que habláramos de la crisis. Estamos hablando de cómo se superan las situaciones, de cómo las situaciones difíciles merecen la pena e incluso son refrescantes para una organización, de cómo las organizaciones se renuevan y como la gente aprende nuevas cosas y nuevas ideas. Y por eso me encanta y creo que sinceramente, CEDE ha hecho un esfuerzo titánico para coordinar la labor de los directivos y de los ejecutivos en este país que es una tarea ingente y que estaba pendiente.

    ¿Si usted no fuera abogado que sería?

    Poeta, o escritor de teatro. Todos somos multidisciplinares y todos somos interdisciplinares y no solamente eso, tenemos que serlo, no somos unidimensionales. Todos tenemos que aprender de todas las artes. Me parece que una persona que no intenta manifestar sus otros talentos es una persona que se cortocircuita. No conozco ni a una sola persona que no quisiera hacer algo en el terreno creativo, porque todo el mundo se da cuenta de que es una cosa muy sana y muy equilibrada mentalmente.