Opinión

Ahora, gestionar inteligencias

  • Jueves, 16 de Abril del 2020

    El haberse parado la actividad habitual obliga a nuevos comportamientos propios y hacia los equipos. Uno mismo debe aplicarse nuevas disciplinas. A su vez, mantener al equipo activo y motivado obliga también a promover nuevas acciones.

    Estamos ya, mundialmente hablando, en casi el segundo mes de disminución drástica de la actividad humana en condiciones normales. Personal y profesionalmente ya hace más de cuarenta días que hacen cosas muy distintas a lo habitual. La capacidad de readaptación ha sido más sorprendente de lo esperado.

    En esta situación es necesario moldear las inteligencias de uno mismo, de acuerdo con el momento y la situación que se afronta. Lo primero es visibilizar las propias emociones. Es importante nombrarlas, escribirlas, no esconderlas. Es muy posible que en algún momento haya salido una parte de la personalidad propia escondida hasta ahora. Es bueno reconocerla y moldearla si es necesario.

    Aquí entra en juego un segundo aspecto a considerar. Es importante focalizarse en aquello en lo que uno tiene control. Hay mucha información disponible en estos momentos. La distancia y la no interconexión directa con el exterior puede desviar la atención. Centrarse en lo que uno conoce y puede gestionar es más efectivo.

    También es momento para hacer un uso creativo del tiempo durante este confinamiento. El distanciamiento social existe. Hay contacto virtual, pero la socialización se ha reducido de manera drástica. Ser creativo en nuevos modelos de socialización es importante para no perder el contacto externo.

    Aquí entran en juego algunas de las distintas inteligencias que proponen desde el Forum Económico Mundial. Es evidente que es el mejor momento para acentuar la inteligencia emocional. Pero hay otras inteligencias a tener en cuenta.

    Está la inteligencia contextual. Como directivos, se debe ser capaz de leer bien el contexto para motivar en el ahora y facilitar la preparación del día después. También debe potenciarse la inteligencia moral. Ahora mismo mantener los valores es fundamental. Es importante combinar las oportunidades que pueden aparecer en una nueva situación como la actual, con el deber moral de trabajar para el bien de toda la sociedad.

    Y, cómo no, los directivos deben aprovechar la inteligencia tecnológica. Es decir, considerar estrategias tecnológicas necesarias tanto para el modelo de negocio como, ahora más que nunca, para nuevos procesos organizativos.

    Ante el equipo, y esto daría por un nuevo artículo, vale la pena destacar cuatro aspectos. Se debe ser empático, flexible, optimista e innovador. De todos estos cuatro puntos, la flexibilidad es la más importante. Aunque sea complejo en el ámbito de los procesos, cabe dejar una ventana abierta a la fluidez y a procesos no habituales.