Opinión

Ceder capacidades en los procesos

  • Miércoles, 11 de Septiembre del 2019

    Los departamentos de una organización disponen de funciones y capacidades que pueden ser compartidas en proyectos determinados. Si se piensa en la empresa como un todo, es más fácil que esa compartición se haga efectiva. La gestión de dicho intercambio es una labor directiva que puede ser determinante.

    Una empresa con departamentos estancos aprovechará poco sus capacidades y, muy posiblemente, se duplicarán acciones. A veces hasta es posible que esa duplicidad sea consciente, con el simple objetivo de evitar la pérdida de control sobre un proceso. A todos los efectos, el compartir capacidades termina por generar resultados positivos.

    Por lo tanto, el punto de partida para compartir capacidades en una organización es hacerla transversal y con flujos compartidos formalizados. El contexto previo necesario para conseguirlo es que toda la empresa tenga una mentalidad de conjunto. Es decir, se comparte un objetivo único, y se acepta que ceder parte del conocimiento y las capacidades al otro termina por aportar beneficios conjuntos.

    Ello no debe cerrar los reconocimientos individuales o de equipo en momentos específicos. Se debe estar, por lo tanto, más cerca de la coopetición -cooperar y competir- que de la competición.

    Con un modelo transversal y una mentalidad de conjunto, la transparencia es clave. Ello permite que las direcciones de los departamentos puedan conocer perfectamente los procesos conjuntos y los procesos específicos en cada departamento, con sus metodologías detalladas. A ello, se le debe añadir el conocimiento acumulado de sus áreas. Además, es también importante saber las capacidades concretas del talento que existe en los equipos de cada departamento.

    En el primer caso, el de conocer los procesos, el gran valor es evitar duplicidades. Aquí entra en juego la negociación entre direcciones para saber qué asume y cuando cada departamento. En cuanto al conocimiento acumulado, es muy importante compartirlo, porque permite ampliar opciones en el mantenimiento y la mejora de ofertas. Por ejemplo, los conocimientos que ventas puede dar a marketing para algún proyecto, o el que puede dar operaciones a quien desarrolla negocio, tiene mucho valor.

    Sobre las capacidades concretas del talento que existe en los equipos, aquí hay una enorme oportunidad para potenciar la generación de nuevos proyectos. En muchos casos, hay personas que desarrollan unas funciones, pero tienen unas capacidades latentes en otros ámbitos no aprovechadas por el simple hecho de que en sus funciones no tiene que desarrollarlas. Por ejemplo, puede llegar a ocurrir que alguien del departamento de operaciones y logística tenga una mentalidad emprendedora que pueda alinearse en el momento de plantear un nuevo desarrollo de producto.

    En cierto modo, esta interconexión entre personas y departamentos tiene relación con el concepto de economía circular: reutilizar todo lo sobrante para integrarlo en el ciclo económico. Vale la pena leer el último Estudio de Conocimiento CEDE en el que habla de la economía circular aplicada, en este caso, en la función de compras.