Opinión

Co-Labs: oportunidad única para las empresas

  • Jueves, 5 de Junio del 2014 CEDE

    La misma sociedad civil ya actúa por iniciativa propia para co-crear productos y servicios. El ‘boom’ de los labs en ciudades y territorios de todo el mundo está en la cresta de la ola. Esos espacios abiertos de detección de necesidades y creación de soluciones en los que se han encontrado ciudadanos, instituciones públicas y universidades empiezan a tener en su seno a las mismas empresas como agentes activos.

    Laboratorios para desarrollar prototipos de productos y servicios con todos los agentes que en su creación participan. Los primeros, los consumidores. El sitio, en ciudades o territorios significativos por una temática específica. Hasta hace poco, era un tema desarrollado sobretodo desde las instituciones públicas en vinculación con las universidades, con el patrocinio del sector privado. Ahora, las empresas ya están entrando en las acciones de implementación. Es una oportunidad para poder detectar lo que quieren los consumidores y testear productos y servicios cocreados con ellos mismos.

    El concepto no es nada nuevo. Ya a inicios del siglo XXI se había iniciado su creación en universidades, siendo el MIT una de las primeras en realizarlo, vinculado a las nuevas tecnologías . La posibilidad de generar rápidos prototipos para ser probados rompía con el sentido clásico de la investigación.

    En ese momento se empezaba ya a integrar el concepto en las mismas ciudades. En un artículo del año 2006 del Instituto Americano de Arquitectos se habla de las ciudades como un laboratorio en tiempo real, con tests de fácil corrección al estar aplicados al día a día de los habitantes en todos los ámbitos en el que se mueve ese día a día. De hecho, recientemente han reeditado ese artículo ante los enormes cambios tecnológicos que ha habido desde ese 2006.

    A partir de entonces han ido naciendo Living Labs, City Labs, Fab Labs,…y todos bajo el denominador común de espacio de cocreación y rápido testeo. Su proliferación se visualiza en redes como el Open Living Labs Europe, siendo España uno de los países con más representaciones –más de 50 labs españoles en esta red. 

     

    Valor para las empresas

    En este entorno, las grandes empresas tienen una oportunidad distinta a la que disponen en sus instalaciones, porque pueden tocar directamente con el ciudadano. Pero, de hecho, las Pymes y las startups son las que disponen de más opciones en relación a lo que tenían hasta ahora.

    Es muy interesante la visión que se aporta en un artículo de la Technology Innovation Management Review. Allí se cuenta el proceso de una pequeña empresa que necesitaba validar un sistema propio de gestión energéticamente eficiente. Su trabajo con distintos living labs, tanto en el uso interno de sus metodologías como en su interrelación con consumidores finales, les permitió conseguir unos resultados más ajustados y con menos costes que con los sistemas tradicionales.

    También hay proyectos transversales como el europeo con participación española Living Lab Project, o uno de los decanos en España como es el CitiLab. En todos ellos, la capacidad que ofrece la comunicación en red actual permite una efectividad directa, como de ello se habla en el Cuaderno CEDE sobre la integración de las redes en los procesos productivos.

    Y, lo más reciente está en la fabricación de productos propios al instante a partir de diseños predeterminados. Esto es lo que permiten los FabLabs, lo que algunos han llamado las ‘bibliotecas del futuro’. Aquí se integran espacios con opciones a ciudadanos y profesionales para generar productos o prototipos, muy en relación con la impresión en 3D. La Fab Foundation agrupa a FabLabs de todo el mjundo,  con más de quince en España.

    El siguiente paso será que cada uno pueda experimentar ya por su cuenta sin ningún espacio necesario, con un lab en su mismo dispositivo  -smartphone, gafas, reloj, camiseta,…. Otra oportunidad que tampoco deben perder las empresas.