Opinión

Dejar espacio para futuros y jóvenes directivos

  • Jueves, 19 de Junio del 2014 CEDE

    La carrera profesional de un directivo empieza antes de llegar a ocupar ese cargo. El talento de los líderes potenciales se puede detectar en el momento oportuno para acompañarlo hacia nuevas responsabilidades. Los jóvenes directivos, además, tienen unas características y capacidades más adaptadas a los procesos actuales. En entornos flexibles es donde expresan más su potencial. Las compañías deben ser capaces de entender los nuevos códigos para conseguir un beneficio mutuo. 

     

    Actualmente, un directivo tiene que ser capaz de gestionar un equipo transversal con equipos dentro que lideren distintos proyectos. También tiene que trabajar su red para incorporar, puntualmente, a externos especializados. Además, las herramientas varias de comunicación le deben servir para gestionar todo ese ecosistema y su marca personal. Los jóvenes que entran en el mercado laboral tienen integrado ese modelo de funcionamiento. Su carrera profesional para alcanzar cargos directivos será más o menos lenta según la apertura de las empresas a dichos códigos. En el camino, las compañías pueden perder a verdaderos talentos si mantienen estructuras demasiado clásicas y verticalizadas.

     

    De hecho, ya hace unos diez años que se habla de las características de los futuros directivos. John Beck y Mitchell Wade ratificaron en ‘The Kids Are Alright’ que la ‘generación nintendo’ eran chicos y chicas que en el futuro trabajarían para autosuperarse, pero a su tiempo compartirían sus conocimientos con los otros para mejorar el resultado final: en el conocido juego, es normal que cuando superas un nivel le enseñes a otro cómo lo has hecho, esperando que ese haga lo mismo en caso que se lo pidas.

     

    Actualmente esas personas están en las empresas. Algunas ya han entrado en el ámbito de lo conocido como Generation Flux, personas muy adaptables a los cambios, con constantes ideas para mejorar y mirando hacia el futuro. Como indican en PerfectLaborStorm, no cuestionan que estamos en un nuevo mundo con nuevos modelos de funcionamiento, y se focalizan en el futuro para la mejora constante. En una entrevista en Liderando en Positivo, el presidente ejecutivo de Agbar, Angel Simón, ya afirma que un joven líder piensa en global y sabe que el lugar en el que ha nacido no será por obligación allí donde realizará su trayectoria profesional.

     

     

    Acompañamiento

     

    Estas ansias de mejora deben ser indicadores para las empresas para acompañar a los jóvenes en su carrera hacia cargos de más responsabilidad. Ello no quita que sea importante enseñarles el valor de la humildad para crecer, como indica en otra entrevista en CEDE el consejero delegado de CEOSA, Enrique Servando Sánchez, o que se les faciliten modelos de flexibilidad acompañados de capacidad autocrítica, como apunta también en CEDE el presidente de Coca Cola España, Marcos de Quinto.

     

    Como talento con alto potencial  -conocidos como ‘high potentials’- los jóvenes o futuros directivos tienen ambición, pero entendida en los términos de esa ‘generación nintendo’ comentada: actitud colaborativa, especialización compartida con otros y capacidad para asumir riesgos. Por ello, como comentan en la revista Octanner es importante estimularles con reconocimiento, darles espacio con responsabilidades de gestión y incorporarles en retos estratégicos para la compañía.

     

    Esa oportunidad a partir de la delegación debe ir acompañada con facilitarles el nuevo modelo vital que se aplica ya en las nuevas generaciones: equilibrio personal-profesional.  En Timejobs exponen un estudio en el que se confirma que los jóvenes ejecutivos necesitan, porque creen en ello, un espacio para su propia vida personal.

     

    En la Jornada Directivos CEDE de Málaga, los miembros de la Junta Directiva de CEDE, Amparo Moraleda y Francisco Belil, conversaron con jóvenes sobre el futuro directivo. Allí salió el tema del equilibrio emocional, y Moraleda confirmó que es una de las claves para afrontarse a las presiones que cualquier directivo tendrá ante sus manos. Por su parte, Francisco Belil resaltó la necesidad de conocerse a uno mismo, ser optimista, no autolimitarse y cuidar la mente y el cuerpo para diferenciarse en una empresa.

     

    El futuro directivo, o los jóvenes que ya empiezan a tener cargos de responsabilidad, disponen de unas nuevas capacidades en un entorno nuevo. Potenciarlas e incorporarlas en los procesos es un oportunidad real para las empresas.