Opinión

Demos también servicios

  • Jueves, 24 de Octubre del 2019

    Detrás de todo servicio hay un producto que lo sustenta. La afirmación a la inversa aún no se ha consolidado. Las empresas generadoras de productos tienen ya la presión para incorporar servicios alrededor de sus productos. La inteligencia artificial y la detección de datos abren unas puertas enormes al sector industrial.

    El sector servicios es el dominante a nivel empresarial. En la Unión Europea, el sector servicios da trabajo a más del 70% de la población activa. A estos datos objetivos les debemos añadir el cambio de comportamiento de los clientes y consumidores finales. Quieren, queremos, que lo que nos den esté lo más masticado posible. Queremos que funcione y que se solvente cualquier problema al instante. Si no, lo borramos inmediatamente de nuestro ecosistema.

    El concepto de los servicios alrededor del producto, la servitización, no es algo nuevo. Hay el caso de las empresas de fotocopiadoras que se dieron cuenta que el negocio estaba en el mantenimiento y no en las máquinas en sí. O el de una empresa de ordenadores que dejó de hacer ordenadores para montar sistemas de intercomunicación con otros ordenadores. O el de una compañía de motores para aeronaves que terminó por alquilar sus productos y centrarse en, también, el mantenimiento y las reparaciones.

    Hasta aquí hemos visto ejemplos de B2B. Pero, ¿y los consumidores finales? Las empresas que llegaban indirectamente al consumidor final (B2B2C) tenían integrado que ellas producían y se despreocupaban de lo que hacía el distribuidor con el servicio posventa. Por un lado, ello implica un riesgo de perder al cliente si el producto falla constantemente. Por otro lado, se pierden oportunidades de integrar nuevos modelos de negocio.

    Y en este punto es donde entra la digitalización. Esa realidad, la de que los productores también incorporen servicios avanzados para el consumidor final, se ha acentuado con las tecnologías de automatización y de gestión de datos.

    Por ejemplo, ¿tendría sentido que las empresas que producen bandejas para comida en la restauración de hoteles añadiese un servicio de monitorización del consumo? Con un sensor de detección de uso, y un algoritmo de gestión inteligente de los datos, podría recibir información de si los usuarios comen más carne que verduras, por ejemplo. Eso les permitiría poder ofrecer información a los hoteles de menús adaptados a la realidad del consumo a partir de ratios estacionales -temporada alta y baja-.

    Otro ejemplo, ¿tendría sentido que las empresas de objetos de almacenaje incorporasen un servicio de control del uso -entrada y retirada de unidades- tanto a nivel de naves industriales como de tiendas o supermercados? Podrían ofrecer informes de uso real y ayudar a la distribución de los productos en esos espacios. Si además se sumase el tiempo de uso o no uso se podrían ajustar más los informes.

    Por lo tanto, todo el sector industrial y el de las utilities está en un momento de activación de oportunidades de forma muy efectiva. Aquí hemos hablado de las opciones que permite el IoT, pero todo el espectro de la digitalización (Inteligencia Artificial, Realidad Virtual, 3D,…) abre opciones muy potentes. Ya hay empresas de esos sectores que han activado la integración de servicios a sus productos. Las más tradicionales están empezando el camino.