Opinión

Dirigir tecnológicamente sin ser superados

  • Jueves, 7 de Junio del 2018

    Lo digital da y dará oportunidades espectaculares. En algunos puntos estamos ya superados por las herramientas, más capaces de llegar donde no llegamos nosotros. Los directivos deben estar con ellas, y añadir aquellas capacidades que siempre serán patrimonio de las personas. A fin de cuentas, nosotros hemos creado la tecnología.

    La tecnología ha transformado el liderazgo y la dirección. De hecho, ha incorporado automatismos, rapidez y aplicación de aspectos que amplían y sustituyen acciones rutinarias. Ello debe permitir a los directivos tener más tiempo para liderar, para estar cerca del equipo y de la visión estratégica.

    Como dice el Foro Económico Mundial, el reto del liderazgo está en aprovechar la tecnología para aplicarla más allá de las rutinas. Esto significa, facilitar la creatividad o valorar las acciones a partir de datos para la toma de decisiones.

    Porque lo digital debe ser la palanca para mejorar la acción de las personas, y no para sustituirla. Esto supone que deben potenciarse nuevas capacidades y nuevas aproximaciones para la implementación que den un plus que la tecnología no tiene. Plantear la estrategia, detectar el talento que entiende y aprovechar la tecnología, captar a nuevos talentos, y dirigir este nuevo reto es la labor de la dirección.

    Una vez planteada la estrategia que hemos comentado, las tecnologías pueden facilitar la colaboración entre los equipos -y aquí nos referimos a herramientas específicas-, e inspirar para convencer del uso efectivo de lo digital.

    En la relación entre empresas, la experiencia con clientes y proveedores puede ser más rica al saber más sobre necesidades. La inteligencia artificial, o el Internet de las Cosas ya no es algo tan lejano en el día a día de la organización. La ciberseguridad y todo lo que ello significa para el desarrollo es algo que ya está en las agendas de los directivos.

    Por lo tanto, ahora el éxito del liderazgo en una organización se basa en cómo se consigue aplicar la tecnología para conseguir los grandes objetivos de la empresa. En el último Liderando en Positivo de CEDE, el presidente de Volkswagen Group España Distribución, Francisco Pérez Botello, afirma que "un líder no puede darle la espalda a la tecnología: ha pasado de ser una ventaja competitiva a ser un transformador de los modelos de negocio".

    Y, todo esto, ¿se aplica ya al cien por cien? La realidad es que estamos en un momento de transición. Algunas empresas están en el proceso de entender que la tecnología es clave, y apuestan por ella con directivos comprometidos. Otras empresas ya hace tiempo que lo han incorporado. Algunas, las más nuevas, o relativamente nuevas, han nacido con este 'driver' incorporado en su ADN. Lo que está claro es que quien no se suba al carro ahora, en quince años perderá cualquier batalla de posicionamiento y competitividad.

    Y, a todo ello, la labor de ese liderazgo que aplique la capacidad humana en favor de la tecnología debe aplicarse en el sector empresarial, y también en el académico y en los mismos poderes públicos.

    Los líderes públicos deben diseminar con firmeza hacia la ciudadanía que la tecnología es todo menos una amenaza, porque tenemos muchas capacidades para que sea una palanca de oportunidades. Y, más importante, deben hacer que la formación esté en esa labor también. Más que nada, porque los propios alumnos actuales ya tienen el chip tecnológico en su quehacer, y cualquier mensaje de los poderes públicos y de la academia contradictorio con ello lo rechazarán con contundencia.