Opinión

Dónde está el foco en la gestión

  • Miércoles, 7 de Octubre del 2020

    Los altibajos de las organizaciones existen siempre. Estos pueden ser puntuales, sectoriales o globales. En todos los casos hay unos puntos básicos en los que se debe actuar a nivel de gestión. Esos puntos integran todo el abanico de los ámbitos de la empresa.

    En las últimas dos décadas ha habido dos crisis globales: la financiera del 2008 y la actual generada por la pandemia del Covid-19. La primera fue estructural. Se dio la tormenta perfecta para que se activase algo que se estaba previendo desde distintos púlpitos analíticos. La actual es coyuntural. La recuperación, en el momento en que haya seguridad para la salud, será mucho más rápida que la anterior crisis.

    Dentro de ese contexto es necesario incidir en aquellos puntos en los que focalizarse para una gestión adecuada. Lo cierto es que esa acción es aplicable también en las situaciones puntuales en las que se encuentra una empresa sin que esté en un contexto de crisis global.

    Los ámbitos clave en los que actuar son, por este orden, el equipo, las finanzas, los clientes, la oferta, los procesos y la estrategia post-crisis. Veamos a continuación lo más recomendable para hacer en esos ámbitos.

    Ante el equipo, lo primero es mostrar un liderazgo terrenal. Es decir, ponerse a trabajar directamente con el equipo. Previamente cabrá recopilar todos los datos sobre los clientes, proveedores, los socios de la empresa y del propio equipo. Con ello, repensar una estrategia de acción conjunta y co-crearla con el resto para aplicarla.

    En esa acción con el equipo es recomendable redistribuir roles. La activación del multitasking será necesaria. Es por ello que cabe conocer bien las capacidades de los trabajadores y destinarlos a tareas adecuadas para cubrir todos los frentes: atención a clientes y proveedores, procesos, búsqueda de apoyos públicos-privados.

    Igualmente, la redistribución de roles también implicará la reducción de costes. Es un aspecto doloroso y que cuesta aplicar. Es por ello que se deben explorar todas las fórmulas posibles y factibles de reducción sin aplicar la reducción de la plantilla.

    Es importante también que la comunicación interna sea clara y concisa. Dos ideas, tres máximos, que definan la situación actual, los objetivos y hacia donde se quiere llegar.

    El segundo aspecto en el que focalizarse en la gestión es el de las finanzas. Como se dice en términos anglosajones, 'cash is king', 'el dinero es el rey'. En el momento de crisis es cuando se deben activar los resortes de recuperación de dinero en lo que sea factible -desprenderse de activos, entrar en ahorros, reducción de bonus,...-.

    Lo que está claro es que se debe actuar sin pensar en que alguien vendrá a ayudarnos. Estamos solos. Otra cosa es que, en paralelo, se exploren vías de financiación privada y pública. Ello se debe hacer, pero cabe actuar sin estar a la espera de las resoluciones finales. Además, puede haber vías de recuperación de cash como la reducción de servicios al cliente que no sean fundamentales y que implican costes.

    El tercer y cuarto aspecto en la gestión en momentos de crisis están vinculados: clientes y oferta. Es el momento de escuchar atentamente a los clientes para readaptar la oferta.

    Los clientes, si la crisis es global o sectorial, modifican su consumo. Si la crisis es por una mala gestión propia, escuchar a los clientes es, evidentemente, importante, porque posiblemente es algo que no se habrá hecho hasta ese momento. Con lo que nos indiquen los clientes captaremos necesidades ocultas para, entonces, modificar la oferta o readaptarla.

    Aquí es donde se deben activar el quinto punto a focalizarse en la gestión: los procesos. Esos procesos deben readaptarse a la nueva situación. Deben ser más ágiles, más eficientes. Posiblemente es el momento de eliminar el ruido en los procesos, aquello que se ha mantenido como obvio pero que puede prescindirse.

    Finalmente, justo en el momento en el que se ha reordenado la organización para afrontar la crisis, debe pensarse ya en el momento post-crisis. Qué mercados y arenas estratégicas debemos empezar a explorar, qué tecnologías debemos incorporar. Sobre todo, es el momento de integrar la innovación como proceso continuado sin esperar a las crisis.