Opinión

Entorno y gestión productiva

  • Jueves, 16 de Julio del 2015 CEDE

    Conseguir los objetivos al final del día es ser productivo. Un directivo trabaja para distintos frentes. En este caso, su gestión será productiva si tiene capacidad de priorizar esos frentes, ejecutar lo marcado y ser ágil para solventar los imprevistos. El entorno actual de cambios constantes y enormes flujos informativos acentúan más esa aparición de temas inesperados. Aquí es donde entran las nuevas capacidades que hacen que un directivo siga siendo productivo o que la realidad le llegue a superar.

    El concepto de gestión en un directivo ha incorporado cosas nuevas y debe recuperar cosas antiguas. Es muy fácil que se llegue a tener la sensación que han ocurrido muchas cosas en una jornada laboral pero que nada se haya cerrado. Las ingentes informaciones e intercomunicaciones diarias pueden provocar que se ocupen muchas horas en temas improductivos. El directivo, en este nuevo entorno, debe racionalizar su gestión y cubrir todas las áreas necesarias para conseguir los objetivos de su cometido en la organización.

    Precisamente, saber los objetivos a largo, medio y corto plazo es el punto de partida. Esta obviedad debe ir acompañada de las acciones vinculadas para hacer que esos objetivos se cumplan. Es habitual que las acciones del corto plazo de las tareas directivas mal planificadas sean las que se coman la visión a medio y largo, porque son actividades propias de las tareas diarias que terminan por convertir en nada las muchas horas trabajadas.

    A partir de los objetivos, veamos qué tareas debe afrontar el directivo y cómo integrarlas en una gestión productiva. El equipo es uno de los ámbitos más importantes. El directivo debe traspasar a su equipo los objetivos, con las acciones necesarias y el rol de cada uno para conseguirlos. El gran reto es dedicar el tiempo necesario para solventar las tensiones que surgen entre el equipo, y para forzar las capacidades de los que las tienen y recuperar o reubicar a los que no siguen el ritmo marcado. Si este apartado no se tiene en cuenta, se dedicarán muchas horas innecesarias en hacer que un equipo funcione, con el peligro de perder credibilidad por algunas partes que ello conlleva.

    Del equipo surge la producción de los objetivos. En todos los departamentos de la empresa, independientemente del producto o servicio final, se produce algo encaminado siempre a ese producto o servicio final. Por lo tanto, el directivo debe estar implicado tanto en la coordinación como en la misma producción. Este es un tema que vuelve a incorporarse en las empresas. La hiperconectividad, con la consecuente hiperactividad fuera del corazón de la empresa, ha desvinculado a los cargos de decisión de los procesos productivos. El directivo debe, y ahora más que nunca, implicarse en la producción.

    La integración del directivo en la producción facilita también aprovechar e incorporar la propia red, otra de las tareas directivas. Hacer crecer, mantener, alimentar y rentabilizar la red de contactos propia es otra labor importante. Este espacio es el que, habitualmente, se considera desde fuera que es una pérdida de tiempo. Esto depende de cómo lo enfoca la persona que alimenta su red. Si una comida con un contacto se hace sin ningún objetivo -aunque sea el de ‘fidelizar’ al interlocutor-, entonces sí que no sirve para nada. En cambio, si uno tiene claro para qué quiere ver a esa persona, entonces la conversación siempre acaba generando un input provechoso. Al final, esta red propia debe revertir sobre la organización, ya sea en el propio proceso productivo o en la misma definición e los objetivos.

    El tema de la red se vincula perfectamente con la promoción personal, el 'personal branding’ que ya tratamos en este boletín. Desde los objetivos, pasando por el equipo, la producción de objetivos y hasta la generación de red, con otros elementos que darían para un reportaje entero, son aspectos importantes para una gestión productiva. Como hemos dicho, tiene muchas tareas por desarrollar, y debe saber priorizarlas para evitar que todo el tiempo dedicado sea provechoso y evite pensar que al final del día no hemos hecho nada.