Opinión

Gestionar la reputación, ahora más que nunca

  • Miércoles, 5 de Diciembre del 2018

    La reputación del directivo es un intangible que ahora ha tangibilizado el contexto de hiperconexión y las nuevas exigencias del mercado y los clientes. El último de los Cuadernos de la colección de la Fundación CEDE ahonda en la importancia en la gestión de la reputación del directivo.

    En estos momentos, la reputación del directivo es un valor imprescindible. Esta afirmación es el título mismo del último Cuaderno de la Fundación CEDE. Esta temática no es nueva. El cambio está en el contexto actual, el cual impone casi como una tarea más del directivo el gestionar esa reputación. El beneficio será mutuo, tanto para la carrera profesional como para la misma empresa.

    Y, ¿cómo es ese entorno que conduce a gestionar el intangible de la reputación entre los directivos? En este boletín hemos hablado muchas veces de cómo, ahora, la transparencia es un activo que se convierte en exigencia para los consumidores. Este es el primer eje en el nuevo contexto.

    A él se le añade la hipercomunicación y el intercambio de datos que permiten las tecnologías actuales en entornos multicanales. Finalmente, la identidad digital con la que cuentan los directivos hace que exista una identificación unitaria de la reputación de la empresa con los directivos expuestos digitalmente.

    Estas afirmaciones las ratifica la directora de este nuevo Cuaderno de la Fundación CEDE, la fundadora y directora ejecutiva de TrustMaker, Sandra Sotillo. Según Sotillo, ese contexto y otros aspectos generados por el cambio tecnológico han potenciado la importancia de la reputación de los directivos.

    Es interesante también el enfoque humanista y social del directivo en ese ‘driver’ reputacional. En el mundo global y digitalizado, cabe dotar de legitimidad social a las corporaciones, indica el documento, en un momento en que muchas veces esa se ha perdido.

    Precisamente, en países anglosajones como los Estados Unidos, la tradición empresarial incorpora en sus tareas, y no pone en duda, la importancia de dedicar tiempo y recursos a su gestión. En España, en cambio, hasta hace no pocos años el trabajo a la sombra y con poca representación han predominado el escenario. Esto está en un momento cambiante.

    Ahora los directivos, cada vez más, entran ya en el contexto de las redes sociales, forman parte de la conversación activamente o en modo escucha, y dedican recursos a hablar de aspectos más allá de los resultados económicos de sus corporaciones.

    Esto es porque empiezan a activar las claves necesarias para una buena reputación en el contexto actual. Estas se basan en, primero, ser consciente de la reputación propia y de la compañía en la toma de decisiones y en cómo entrarlas en la exposición pública; en segundo lugar, el comportamiento debe ser ejemplar en todos los ámbitos y a todas horas; finalmente, cualquier comunicación debe ser proactiva -no reactiva- y alineada con el proyecto de la propia empresa.

    Estos aspectos, junto con testimonios de altos directivos y directivas de empresas significativas, se desarrollan de una forma muy didáctica y clarividente en el Cuaderno que aquí se ha sintetizado. La dirección editorial de ‘La Reputación del Directivo. Un Valor imprescindible’ ha ido a cargo de José Mª Jordá, adjunto al Presidente de la Fundación CEDE.