Opinión

Hacia mentalidades cambiantes

  • Jueves, 21 de Febrero del 2019

    Tener un 'mindset', una mentalidad, ante contextos y situaciones marca el cómo se desarrolla la actuación correspondiente. Esa mentalidad depende de esos contextos y situaciones. Actualmente, en la estrategia y la gestión empresariales cabe incorporar nuevos elementos en las mentalidades.

    Si se toma en cuenta la cadena de valor de una empresa, y le añadimos el entorno y lo que demanda el mercado, se puede determinar la mentalidad necesaria para actuar en ese contexto.

    Veamos el concepto de crecimiento. En estos momentos el crecimiento de una empresa debe incorporar también los factores de nuevos formatos de trabajo. La flexibilidad, el enfoque por proyectos y la hiperconectividad, por poner algunos ejemplos, deben tenerse en cuenta para una mentalidad que favorezca ese crecimiento.

    Que crezca la empresa debe ir vinculado en acciones para que también crezcan los trabajadores y los clientes. Diríamos que la mentalidad de crecimiento debe ser integrada y con una visión panorámica.

    Aquí tiene mucho sentido hablar de la adaptación de la mentalidad de liderazgo. Viene a colación la entrevista a la cofundadora de Synergic Partners, Carme Artigas, en Liderando en Positivo de la Fundación CEDE.

    En este caso Artigas pone el foco en cómo deben ser los líderes ante la transformación digital. En concreto, remarca que no tienen que ser expertos tecnológicos, pero sí entender el impacto de la tecnología en la empresa, y las adaptaciones necesarias a llevar a cabo a partir de un plan de acción a largo plazo. Es decir, la mentalidad de liderazgo, ahora, debe enfocarse en saber conducir y rodearse de personas especializadas y con grandes capacidades. Se ratifica, también, la necesidad de la formación a lo largo de toda la vida para actualizarse en las tendencias y sus aplicaciones.

    La mentalidad transversal es otro valor que debe instaurarse en la estrategia y la gestión empresarial. Un liderazgo abierto, para un crecimiento entendido de forma distinta como se ha dicho antes, obliga a una captación transversal de todas las capacidades. Nada nuevo en este boletín, y de lo que se ha hablado en otras ocasiones, pero necesario remarcarlo otra vez.

    Hasta ahora hemos visto el interno de la organización. Y ese interno debe activarse para satisfacer y dar soluciones a lo que hace mover a la empresa: los clientes. Entra aquí la mentalidad de cliente. Este es un aspecto que, aunque siempre ha estado ahí, no se ha acentuado hasta los últimos veinte años. Y ese acento cada vez será más incisivo. La mentalidad de cliente es, además de enfocar las cosas pensando en el cliente, activar mecanismos para escuchar, y captar lo que dicen y quieren los clientes.

    Un último apunte necesario es el de disponer también de una mentalidad sostenible. La sostenibilidad empresarial es un espejo de las demandas del propio entorno en que vivimos. Va más allá de las demandas del propio mercado. Tiene una relación directa con la economía circular -reaprovechar e integrar todo lo generado en la producción-entrega-consumo de un producto o servicio. Pensar y actuar en 'modo' sostenible ha dejado de ser un posicionamiento para ser una 'commodity' en toda planificación.

    Hay otras tipologías de mentalidad a tener en cuenta en la estrategia y gestión empresarial. Aquí se han citado las más visibles.  Y, sobre todo, las que obligadamente han debido cambiar para alinearse con los tiempos actuales.