Opinión

Hacia nuevos espacios de trabajo

  • Jueves, 9 de Mayo del 2019

    El aumento de la interacción entre las personas y la concienciación sobre la sostenibilidad vital implican cambios en los espacios de trabajo. El añadido de la digitalización da cuenta de nuevas opciones que se integran e integrarán en aras de facilitar las formas de trabajar, en beneficio mutuo para las personas y las empresas.

    Confort, sostenibilidad y digital. Estos son tres factores que se incorporan ya en los espacios de trabajo, en mayor o menor grado. Hay un añadido del que hay debate abierto: las oportunidades digitales actuales que permiten trabajar desde cualquier punto, ¿facilitan o dificultan la conciliación entre la vida personal y la profesional? Lo que está claro es que los espacios de trabajo han cambiado y cambiarán más.

    Cada vez más se llega al punto de equilibrio entre apostar por facilitar el entorno de trabajo y beneficiar a la productividad y el crecimiento de la empresa. Hubo un momento en que aquellas oficinas con 'boxes' separados entre ellos eran aceptados y celebrados. Era la forma para que las personas pudiesen concentrarse y no distraerse con comentarios y charlas 'insignificantes' con los compañeros próximos.

    Ahora ya hay corporaciones con más de 100 años de existencia en las que solamente los miembros del consejo de dirección disponen de despacho propio. El resto pueden ubicarse en cualquier espacio en plantas diáfanas con grandes mesas, sillas, portátiles conectados a la red interna y externa y teléfonos inalámbricos. Se potencia la intercomunicación, la apertura y el trabajo por objetivos.

    Este ejemplo es uno de los cambios en los espacios de trabajo hacia ese equilibrio, o win-win, trabajadores-empresa. Hay más. Todos ellos, vinculados con lo dicho al principio: confort, sostenibilidad y digital. En el confort, se valoran aspectos clásicos como la iluminación, la temperatura, el ruido y, ahora, también, el mobiliario. No solamente una silla cómoda, sino también mobiliario diseñado y distribuido en espacios que faciliten la intercomunicación y, a su vez, los momentos de concentración. El usuario debe poder elegir.

    En el caso de la sostenibilidad, los aspectos de la accesibilidad adecuada y de la eficiencia energética se imponen. Aunque los propios trabajadores no lo exijan, las tendencias a la concienciación hacen percibir un valor añadido a aquellas organizaciones que tienen en cuenta ese aspecto.

    En cuanto a la digitalización, se ha superado el que haya una buena conectividad y unos sistemas de gestión de procesos efectivos y eficientes. Ahora se pide más. Se quieren sistemas que faciliten la flexibilidad en el trabajo y horaria. Esto abre la opción de un metaespacio de trabajo, que está fuera de las propias oficinas.

    Pero es que, además, el sinfín de avances en IoT, Realidad Virtual e Inteligencia Artificial puede permitir que los mismos trabajadores adopten tecnologías por su cuenta para facilitar más sus horas de trabajo y su vida personal.

    En un ejemplo extremo, podríamos disponer de un despertador que se active más tarde o más temprano según el tráfico; una app que calcule si necesitamos hacer ejercicio físico por la mañana según nuestro calendario del día y las comidas que haremos; otra app proporcionada por la empresa que permite reservar salas automáticamente y, de aquí, convocar potenciales fechas de reunión a los contactos indicados… y un largo etcétera. Y esto podría llegar a ser una ‘commodity’ para las niñas y niños que tienen ahora 10 años cuando entren en el mercado laboral.

    El confort y la sostenibilidad es un debe. La digitalización es una realidad ya integrada. A partir de aquí, y sobre este último punto, es necesario, como mínimo, reflexionar sobre ese debate abierto que se comentaba al inicio del texto: favorecer mejor trabajo para el beneficio personal hacia una vida propia, o disponer de recursos para trabajar cuando uno quiera sin dificultar la desconexión. Todo exceso es negativo. De momento, ya hay alguna empresa que penaliza a las personas de sus equipos que envían correos electrónicos profesionales después de las cinco de la tarde.