Opinión

Más circularidad

  • Miércoles, 13 de Mayo del 2020

    El modelo de economía circular se ha ratificado como algo más allá de cubrir la necesaria sostenibilidad. En condiciones normales, es el modelo que sirve para reaccionar ante la escasez de recursos. En condiciones de escasez de movimientos, se demuestra definitivamente su validez.

    Reducción de la movilidad. Reducción de la distribución. Limitación en el consumo. Limitación de la producción. Diversificación de la producción. Escasez de recursos. Este es el escenario actual. En condiciones normales, todo ello podían ser consecuencias concatenadas de una destrucción lenta pero segura de nuestro planeta. Por lo tanto, la economía circular era el modelo perfecto para concienciar de la necesidad de empezar a prevenir ese desastre. Ahora se ha visto más que nunca que debemos ser más circulares, en cualquier condición.

    El concepto de economía circular se expresa mucho y muchas veces desde distintos foros. Las grandes corporaciones lo han incorporado como elemento vinculado al desarrollo sostenible. La presión social y de algunos foros internacionales han terminado por afianzar la circularidad. Aun así, siempre ha tenido un posicionamiento colateral, de medio plazo, sin entrar de lleno en el corazón estratégico. Ahora la situación ha cambiado. Sin recursos, las empresas han debido ser circulares.

    Lo cierto es que hay aspectos que han reforzado esa teoría de más circularidad. La reducción de la actividad humana con el confinamiento mundial por el Covid-19 ha impactado positivamente en el medio ambiente. Se ha reducido la contaminación. Los ecosistemas naturales y marinos han recuperado en algunos momentos situaciones de hace 100 o 200 años. 

    Ello ha demostrado que, cuando la actividad humana se recupere, posiblemente volveremos a los datos habituales. Habrá más concienciación durante un tiempo, pero se deberá insistir otra vez con los mensajes habituales. Por lo tanto, el concepto de reaprovechar desechos para integrarlos en el proceso de producción otra vez será plenamente aplicable.

    Otro aspecto que ha reforzado la circularidad ha sido la capacidad de reacción local para paliar los efectos del virus. El reaprovechar capacidades y recursos de forma coordinada con un objetivo único, protegernos y salvarnos, ha sido y es un experimento impagable. Es economía circular en estado puro aplicado a procesos y productos.

    El problema detectado es si todo el mundo tiene esa capacidad de colaboración. A nivel local, con recursos para actuar colaborativamente, es factible. Si no hay esos recursos, el impedimento de la comunicación global ha demostrado que no todos pueden acceder a ese modelo. Por lo tanto, cabe tener en cuenta que cuando se recupere la movilidad global, aplicar modelos colaborativos en formato circular debe ser accesible a todos, porque con esa movilidad es posible.

    Finalmente, se ha podido ver que el sistema económico, aunque sea frágil al caer en menos de dos semanas, puede ser resiliente y plenamente competitivo. Lo dicho anteriormente lo confirma. La circularidad es una oportunidad. Lo ha sido cuando las cosas han obligado a ello por falta de recursos. Lo debe ser cuando esos recursos sean accesibles local y globalmente.