Opinión

El mundo exponencial

  • Miércoles, 17 de Abril del 2019

    Parece que la linealidad en el mundo actual languidece. Se impone la exponencialidad y la circularidad. La rapidez del crecimiento y de la evolución de las cosas que nos rodean da fuerza a su valor exponencial. La implicación de los conceptos de circularidad, de la economía circular, es uno de los elementos de contención y compromiso para una protección consciente de nuestro entorno.

    Algo tuvo que ver el fundador de Intel, Gordon Moore, en todos los conceptos de exponencialidad que abundan hoy. En 1965, Moore afirmó que la tecnología tenía futuro: cada año se duplicarían los transistores en un microprocesador durante las siguientes dos décadas. En 1975 él mismo corrigió la ya conocida como Ley de Moore, para afirmar que esa duplicación sería cada dos años.

    Lo cierto es que estableció la ratificación de que la exponencialidad empezaba a estar en el orden del día ante los avances tecnológicos. ¿Alguien se acuerda del Fax? Pues parece ayer cuando aún había discusiones en las empresas por si notificaban a sus clientes por fax o lo empezaban a hacer por correo electrónico. 

    Ahora mismo, la tecnología y la digitalización impulsan el crecimiento exponencial de forma muy acentuada. La presión de la demanda implica acciones determinantes en la oferta y en los procesos para generarla. Aunque no debemos enloquecer con un 'lo quiero para ayer', la realidad implica agilidad y capacidad de adaptación, saber actuar más que reaccionar. Si en la organización domina la reacción es que algo va mal.

    Y la base de todo ello, repetimos, es la tecnología y la digitalización. De hecho, el concepto de tecnología exponencial se aplica a aquella que aumenta sus capacidades a su vez que se reduce su precio y su complejidad.

    Para incidir en el concepto exponencial, este debe aplicarse también en las propias organizaciones. Y hay termino para ello: las ExO -Exponential Organizations-, acuñadas en el libro con el mismo título de los emprendedores Salim Ismail, Michael S. Malone y Yuri van Geest. Una ExO es aquella que se rige por el supuesto de la abundancia, y no de los recursos limitados. Bajo este supuesto pueden disruptir el mercado y transformar industrias. ¿Un ejemplo? En todo el mundo hay millones de habitaciones y millones de personas que viajan. Saber intermediar entre esa abundancia ha generado modelos de organización exponencial como Airbnb.

    La fórmula que los autores consideran para que una empresa o emprendimiento sea una ExO es: MTP + SCALE + IDEAS = ExO. Cada letra de la fórmula tiene su significado. Para simplificarlo: las ExO deben tener un propósito de transformación masiva (Massive Transformation Purpose); ser empresas flexibles, que generen comunidad global y engagement, con recursos no-propietarios sino de otros para valorizarlos, con capacidad para gestionar datos, experimentar constantemente y socializar la oferta (el resumen de las siglas de SCALE e IDEAS).

    Incorporar alguna de esas características en el funcionamiento de la empresa es una primera aportación para integrarse en la realidad exponencial. De hecho, en el Global Europe Anticipation Bulletin consideran que en 2020 empezará una aceleración más grande de ese crecimiento exponencial a nivel mundial.

    La clave estará en la consolidación de la economía digital, con una creciente “desmaterialización de los productos de consumo”. En China, África e India construyen su economía de mercado sobre la infraestructura de Internet. China representaba en 2017 el 40% del eCommerce mundial. Aquí, Occidente y Europa van a remolque. Las oportunidades para las empresas son enormes. También, y de aquí la importancia de la circularidad ante la exponencialidad, cabrá moldear y ‘mentorizar’ esa consolidación de la economía digital bajo valores fundamentales de ética y responsabilidad.