Opinión

Presente y futuro energético

  • Jueves, 10 de Abril del 2014 CEDE

    La escasez de energía es el punto de partida para analizar y marcar estrategias de presente y futuro. La Unión Europea aboga por ahorrar un veinte por ciento de energía de aquí al año 2020. La Fundación CEDE ha estudiado en profundidad el sector energético para que los directivos puedan conocer las actuaciones, las problemáticas y el modelo adecuado para hacer frente a las necesidades energéticas del futuro. Por su parte, la conciencia energética y de sostenibilidad es ya una realidad entre las empresas y el consumidor final.

    Limitar el consumo de energía en Europa, ahorrar un veinte por ciento de energía de aquí al 2020, sensibilizar a los consumidores y potenciar la tecnología y la innovación en materia energética son los pilares que marca la Comisión Europea en el sector de la energía. Las principales empresas del sector en España, desde la Fundación para la Sostenibilidad Energética y Ambiental (FUNSEAM), añaden que para garantizar el futuro energético de Europa cabe hacer más competitivos los precios europeos de la energía, y ajustar mecanismos de apoyo a nuevas fuentes de energía renovable para que sean competitivas y se integren en el sistema.

    En este contexto, la Fundación CEDE confirma en su último Cuaderno ‘La energía que precisamos’ que ante un escenario de energía escasa y precios cada vez más elevados, se debe avanzar hacia el ahorro y el consumo eficiente, así como la diversificación de suministros.

    El trabajo de la Fundación hace un breve recorrido por los elementos esenciales que definen el sector energético. Desde el diagnóstico de la situación en España, con una introducción del marco normativo, hasta un recorrido por los distintos subsectores energéticos  -petróleo, gas natural, carbón y energías renovables-. Las infraestructuras son otro eje que se expone en el documento.

    Para afrontar con éxito el relanzamiento económico de España, el Cuaderno expone la necesidad de invertir en materia de capacidades energéticas. La dependencia de las importaciones en gas natural y derivados del petroleo dan un enorme valor a las infraestructuras que permitan seguridad en el suministro. ENAGAS es la encargada de ese cometido. En el caso del sistema eléctrico de alta tensión, Red Eléctrica de España (REE) cubre ese sistema de redes de transporte.

    En estos momentos, para facilitar las conexiones internacionales, España ha logrado incluir seis proyectos energéticos prioritarios que recibirán apoyo de la Unión Europea (UE). Cuatro son planes eléctricos para la interconexión con Francia y Portugal, y dos para el desarrollo de infraestructuras gasísticas, también con los dos países citados.

     

    Desafío en un entorno creciente

    El recorrido energético en España y Europa debe estar alineado con lo que ocurre en el mundo. Si cuatrocientas de las seiscientas ciudades del mundo son países emergentes, el gran desafío será poder responder a las necesidades de los ciudadanos que se concentrarán en ellas. Así lo afirma en la entrevista que le hizo CEDE al vicepresedente ejecutivo de Schneider Electric, Julio Rodríguez.

    Rodríguez también habla de cuatro ejes para dar respuesta al paradigma energético. El primero es la distribución de la producción energética, que aproveche las ventajas de disponer de energías renovables. En este sentido, es interesante el premio que ha recibido España este 2014 de la Asociación Europea de Energía Eólica (EWEA) por ser el país donde la energía eólica ha sido la primera fuente de electricidad en un año comnpleto.

    Ya en 2011, el presidente de Red Eléctrica de España, José Folgado, afirmó en el VII Congreso de Directivos CEDE que parte el éxito de la reducción de la dependencia energética exterior era por la apuesta en renovables en España. El desarrollo tecnológico, la innovación y la exportación de las soluciones, comentaba Folgado, eran muy valorables.

    Volviendo a las palabras del vicepresidente ejecutivo de Schneider Eléctric, los otros pilares que debe afrontar el sector energético a nivel global giran entorno al consumo. Rodríguez habla de una ‘internet de la energía’ para poder gestionar la demanda y la oferta en tiempo real; una apuesta para los vehículos híbridos y unos sistemas en lo que los usuarios puedan utilizar el tipo de energía que quieran y cuando quieran.

    En este sentido último, el reto real es que los consumidores dispongan ya de productos comercializables para practicar y decidir sobre el consumo energético. En el más grande evento mundial de consumo electrónico, el CES Las Vegas 2014, se demostró que las ofertas para la eficiencia energética existen  -termostatos inteligentes, tecnologías sostenibles integradas en consumibles,…- pero, como afirman en Green Tech Media, aún no se han materializado ni democratizado. 

    Esa conciencación del consumidor es interesante aproximarla desde una perspectiva de su interés último. En Green Biz, Lauren Turner habla de un estudio en el que confirma que los beneficios económicos son los que aseguran un cambio de comportamiento en el consumidor. Estrategias como incentivos fiscales para la compra y el uso de productos energéticamente eficientes, o servicios de información de ahorro energético a tiempo real con el uso de ciertos hábitos en las casas, acaban siendo muy efectivos.

    Evidentemente, todas esas acciones deben ser la punta del iceberg de un sistema energético equilibrado y competitivo. Cada vez seremos mas consumidores y, junto con el incentivo a un uso racional, la energía que nos mueve deberá dar respuesta al entorno que la utiliza.