Opinión

Resetear el posicionamiento online

  • Jueves, 27 de Septiembre del 2018

    Antes de que alguien compre un producto o servicio ya lo sabe casi todo de quien hace la oferta. Es extremadamente fácil obtener esa información. El mundo online lo proporciona por múltiples canales. Lo curioso es que muchas veces la misma empresa ofertante lo valora con menos visión de la esperada. Apostar para conocer cómo está la organización en su posicionamiento online es crucial. Y determinar que las actualizaciones deben ser más periódicas también. En este ámbito, cabe prevenir y cambiar casi igual como cambia el entorno.

    Si uno da mala impresión ante un cliente, cualquier esfuerzo de venta será en vano. Si se da buena impresión en el trato personal inicial, pero sin un apoyo claro de la imagen online de la compañía, el círculo virtuoso se reduce. La primera impresión es la página web. La segunda -o la primera si la venta es online- son los comentarios de compradores previos. La tercera es lo que puedan decir de la empresa otras fuentes. Toda esa información se puede conseguir en menos de cinco minutos.

    Y, también en cinco minutos, la misma empresa puede saber si su página tiene problemas con imágenes que se ven mal, si tarda mucho en cargarse o si cuesta mucho verla por el teléfono móvil. Entonces es cuando algún directivo entra en el apartado de noticias y se da cuenta que la última información es de hace un año, o que la compañía dispone de dos perfiles en las redes sociales y los últimos mensajes en esos perfiles son de hace seis meses.

    Hoy en día, los datos no engañan. Muchas recopilaciones de datos sobre el acceso a Internet en el mundo muestran como casi la mitad o un poco más de la mitad de los usuarios acceden a las páginas desde los dispositivos móviles, mientras que disminuye cada año el acceso desde los ordenadores personales.

    En los buscadores como Google, la posición de las páginas de forma natural cuando se hace una búsqueda -sin que se pague nada para salir- está más arriba si la velocidad de carga de esa página es menor a los 2 segundos. De hecho, desde enero de 2018 Google utiliza la rapidez de carga de una página en el teléfono móvil para posicionarla en el buscador del móvil.

    Por lo tanto, parece evidente que, a día de hoy, es un buen momento para decidir si cabe hacer un reset en el posicionamiento online de la empresa. Y, ¿en qué consiste ese ejercicio? En saber cómo nos mostramos en el mundo digital y cómo se muestra nuestra competencia.

    En el cómo nos mostramos se puede empezar perfectamente por la página web. ¿Hace mucho que la hicimos y aún no la hemos actualizado? ¿Hay links que no llevan a ninguna parte porque ya están desactualizados? ¿Hay imágenes que ya no se cargan? ¿Tarda mucho en cargarse la página cuando accedemos a ella -podemos hacer la prueba con tres navegadores distintos, en distintos momentos del día, durante 3 días, y desde sitios diferentes-? ¿Se ve bien esa página desde el teléfono móvil? ¿Si buscamos el nombre de la empresa en un buscador, salimos los primeros? ¿Si buscamos palabras vinculadas a nuestro sector o nuestro producto/servicio, salimos en la primera página del buscador? Estas son algunas de las preguntas que, con que solamente haya tres respuestas negativas, significará que debemos actuar. Porque, recordemos, lo primero que hace un cliente cuando sabe de nosotros -después de un simple intercambio de tarjetas- es ver nuestra página web.

    El siguiente ejercicio es ver, si se creó en su momento, cómo está el apartado de información actualizable -noticias, blog, …- ¿Están actualizadas las noticias o la última que se ve en nuestra página es de hace un año? ¿Está actualizado nuestro blog o se ven 10 noticias colgadas todas ellas durante 3 meses seguidos hace un año y, desde entonces, no hay nada nuevo?

    Otro ejercicio es el de las redes sociales. ¿Tenemos perfiles en redes sociales desactualizados? Es decir, ¿tenemos un perfil en Twitter con el último tuit de hace cinco meses? ¿Tenemos una página de Facebook solamente informativa y sin actualizar, o con la idea de actualizarse regularmente, pero, igual que Twitter, lo último publicado es de hace un año? ¿Tenemos pocos seguidores en nuestros perfiles?

    Una vez hecho esto, miraremos lo mismo en relación a la competencia. Puede ocurrir que, en el caso de que nuestra empresa esté mal posicionada, la competencia esté en la misma situación que nosotros, peor, o mucho mejor. En todos los casos, la consecuencia es: se debe actuar para mejorar lo que tenemos.

    La acción debe ser adecuada a lo que necesitamos. Lo más urgente es la información estática de nuestra página web, que es nuestra tarjeta de presentación virtual. A partir de aquí, lo más sensato es detener los apartados de información actualizada -noticias, blogs, redes sociales-, y analizar si es factible alimentarlos de información y, si no lo es, determinar cómo se puede actualizar de forma sostenible y rentable -es mejor un tuit cada quince días que uno cada seis meses-. Porque, esa actualización es la que determinará la estrategia de generación de una comunidad de seguidores fieles.

    Esas acciones son lo que se acercan más a un buen reset de nuestro posicionamiento online. Lo que sí que es seguro es que ese reset debe hacerse de forma regular. Al final, todo cuenta para obtener resultados.