Opinión

Siempre hay oportunidades

  • Jueves, 19 de Marzo del 2020

    Hay nuevas oportunidades que se han abierto ante el complejo momento que se vive actualmente con las acciones contra el Covid-19. En todos los campos, pero específicamente en el de la gestión de equipos y procesos.

    Las personas son animales sociales y sociables. La intercomunicación es un elemento indiscutible en ese entorno social. Esto se ha acentuado ante la situación excepcional actual, en la que en la mayoría de países la gente debe estar en casa para evitar la mayor propagación del virus Covid-19. Hay mucha intercomunicación personal y, también profesional, a través del canal online y mediante distintas herramientas digitales.

    Esta, posiblemente, es la punta visible de las nuevas oportunidades que se abren para la gestión de equipos y procesos. En todos aquellos procesos en los que es posible realizarlos sin estar en la oficina, las empresas han abordado metodologías para continuarlos en modo teletrabajo.

    Previamente, las propias personas en muchos casos han adoptado formatos de trabajo en casa para mantener la producción y, también, para superar esa permanencia obligada en el domicilio. De hecho, hay una gestión de mini-equipos. Se han establecido rutinas diarias como si los adultos fuesen a la oficina y los pequeños/adolescentes -si hay hijos en la familia- fuesen a la escuela o instituto: horarios para ir a dormir, horarios para levantarse, tiempo de trabajo, tiempo de ocio, tiempo para deporte, organización de tareas para hacer las comidas y aspectos de limpieza, etcétera.

    Ante esa dinámica, es mucho más fácil entonces replicarla en los procesos de trabajo con el equipo de la empresa. Aquí se han aplicado sistemas de sentido común. Con herramientas digitales de intercomunicación -que hay, y muchas- y a partir de los repositorios ya existentes de procesos y documentos, se están aplicando procesos lo más similares a los de la propia oficina: reuniones diarias o periódicas durante la semana entre el equipo, intercomunicaciones constantes online como si fuesen presenciales, generación de miniequipos de trabajo para proyectos concretos y, también, reuniones con externos.

    Las empresas con una transformación digital más avanzada son las que tienen más facilidad para agilizar este nuevo proceso. Pero, además, a nivel ya individual, aquellas personas con hijos adolescentes están aprendiendo nuevas herramientas de intercomunicación online desconocidas.

    Otro de los aspectos que aparece es el re-auge de la formación en línea. Muchas organizaciones han aprovechado para recomendar cursos abiertos de formación, o acelerar programas de formación preestablecidos pero ofrecerlos online. Otra situación es que las sesiones internas de formación de herramientas que se hacen regularmente, ahora se convocan online.

    Lo que seguro que esta situación ha generado es la visualización de lo positivo que puede ser el teletrabajo, o el trabajo con herramientas de comunicación online, para la conciliación de la vida profesional y personal. Es cierto que estamos en un contexto obligado, y nada habitual, pero seguro que servirá para convencer a las empresas más reacias a aplicar el teletrabajo si es posible. La comprobación de los resultados positivos dará cuenta de ello.