Opinión

Tener respeto al crecimiento exponencial

  • Miércoles, 18 de Diciembre del 2019

    Una organización exponencial es aquella que ha crecido de forma muy rápida. Para llegar al crecimiento exponencial hay una serie de aspectos que deben aplicarse. Ante esa oportunidad, los directivos deben huir del miedo a crecer de esta forma. Más que miedo, es necesario verlo con respeto para poder actuar de forma controlada ante los riesgos de un aumento tan rápido.

    El crecimiento exponencial es aquel en el que el valor de crecimiento se multiplica de forma elevada. Los valores lineales -'crecemos entre un 1 y un 2% cada año'- dejan de existir y se convierten en crecimientos de dos cifras y más décimas -crecimos el 10% el año pasado y este año ha sido del 50%'. Una organización exponencial es aquella que crece, pues, de forma rápida y con altos múltiplos.

    Lo interesante del tema es que no solamente se debe mirar la cuenta de resultados para medir la exponencialidad de una organización. Un producto puede haber cambiado de forma exponencial, también, sin que se refleje en la cuenta de resultados ese crecimeinto. Es decir, una organización exponencial, o hasta un sector exponencial, puede ser también aquella que ha mejorado y modificado su producto de forma rápida y con mejores prestaciones.

    Un ejemplo visible para todos es el de los dispositivos móviles: en la última década han evolucionado exponencialmente en relación a los últimos 60 años -¿alguien pensaba en 2010 que sería normal pagar con un reloj la compra del supermercado?. Por lo tanto, es evidente que la transformación digital y tecnológica que vivimos es el eje que ha agilizado la exponencialidad.

    A partir de aquí, una empresa que apueste por la exponencialidad es aquella que está dispuesta a explorar nuevos retos y desarrollar nuevas oportunidades con opciones de impacto global. Ante ello, los directivos que apoyen esta iniciativa deben atenerse a una serie de aspectos básicos en la organización y, también, a unos riesgos.

    El crecimiento exponencial puede dañar la sostenibilidad de la empresa, no en términos medioambientales sino en términos de equilibrios asumibles. Crecer más implica invertir para cubrir las demandas en toda la cadena de valor ante ese crecimiento. Dicho de otro modo, debemos tener contingencias para evitar 'morir de éxito'.

    Otro riesgo vinculado a lo indicado es el de que las operaciones se ajusten a ese crecimiento elevado. Además, a nivel de gestión de equipos, la exponencialidad puede implicar nuevas capacidades que no estén disponibles en la empresa y que se deban encontrar fuera de ella. Por lo tanto, hay también el riesgo de la pérdida de confianza de los equipos.

    Ante esta realidad, la dirección debe saber manejar con respeto pero sin miedo la apuesta por la exponencialidad. Será necesario entender que el cambio va hacia una visión global, con el mercado fuera de cualquier frontera física. Será importante tener en cuenta que habrá capacidades que se deberán buscar fuera, sin romper la baraja del excelente equipo interno que se dispone y ajustando las piezas adecuadamente.

    La dirección también deberá incidir en la gestión de los datos para monitorizar la producción y el servicio final al cliente. Y, aquí, en un proceso exponencial, el cliente estará siempre en el centro, porque sobre él pivotará toda la nueva opción de la oferta.

    Crecer exponencialmente abre enormes oportunidades. Respeto, más que miedo, es lo que se debe considerar para afrontarlo. El control de los riesgos mitiga cualquier opción de abandonar de buenas a primeras las grandes opciones que disponen ahora las organizaciones.