Opinión

Utilizar el Big Data es factible

  • Jueves, 8 de Mayo del 2014 CEDE

    La ingente cantidad de datos que generamos pueden convertirse en un valor incalculable para nuestras empresas. El Big Data es una extensión exponencial de los CRM o los ERP, por poner ejemplos cercanos. Actualmente podemos conocer datos de muchas fuentes, abiertas y accesibles en muchos casos. El fenómeno, además, es un coto abierto tanto a las grandes empresas como a las pymes.

    Según Wikipedia, el Big Data hace referencia al grupo de datos que superan las capacidades de los softwares habituales para ser procesados. A partir de aquí, ya hay empresas que se han especializado en gestionar esos datos con nuevos sistemas. Entre estas, existen pequeñas startups que trabajan nichos concretos, como por ejemplo controlar el tráfico de personas en un centro comercial mediante sensores térmicos. A su vez, hay herramientas abiertas -en la nube- que pueden ser utilizadas por departamentos de grandes empresas y por pymes para analizar datos de mercado, de sector o de procesos internos. Por lo tanto, el Big Data es accesible, si tenemos bien definido lo que buscamos y para qué lo necesitamos.

    En el Cuaderno CEDE ‘Y de repente, Big Data’ indicamos que quedarse fuera de esta tendencia puede significar perder un tren importante para las empresas. La avalancha de información existente, la rápida evolución de las tecnologías de la información y los rápidos cambios de los modelos de negocio han provocado esa necesidad de posicionarse en el Big Data. De forma rápida y entendible, el Cuaderno ofrece soluciones estratégicas para empezar a familiarizarse en la aplicación interna en las empresas. Es interesante como esta misma semana se celebra en Barcelona la Big Data Week, con distintos paneles y workshops para conocer experiencias y aplicaciones.

    Deloitte también ofrece una ‘Guia en 3 minutos’ sobre el Big Data. En este caso, da pistas para decidir el esfuerzo necesario que una empresa debe dedicar al Big Data. Es importante tener en cuenta lo que se puede aprovechar para la estrategia empresarial con esa tendencia y entrar en ello en el momento oportuno.

    A grandes rasgos, como comentan desde IBM, el Big Data requiere fuertes capacidades analíticas, con softwares cerrados o abiertos, y con habilidades profesionales. Es posible si se aprovecha lo que existe en la red.

    Desde Contunegocio creen que es posible conseguir este nivel de análisis desde las misma pymes. En el ámbito del control de clientes, recomiendan combinar herramientas como Google Analytics y, sobre todo, desde la escucha activa de lo que se dice en las redes sociales.

    También es muy útil el proceso de apertura de datos que están haciendo desde todas las instituciones públicas. El Gobierno español tiene una página en la que informa de los datos que ha abierto y lo que se ha hecho desde las Comunidades Autónomas. Más interesante aún es como han aprovechado terceros esos datos para facilitar el acceso a las empresas. Google mismo dispone de un espacio, Google Public Data, que transforma esos datos públicos en gráficos comparativos de distintas temáticas  -PIB, consumo, turismo,…-.

     

    Algunos ejemplos de Big Data

    Hay otras herramientas útiles para plantear estrategias de mercado. Por ejemplo, Consumer Barometer ofrece gráficos sobre el comportamiento online y offline de los consumidores de todo el mundo. Se pueden hacer gráficos comparativos entre países. Podemos saber, por ejemplo, que el 18% de los usuarios online británicos compraron accesorios de su vehículo por Internet, en comparación del 3% en España.

    Este fenómeno se abre más en el momento que aparece Internet de las Cosas  -objetos que tienen conexión a la red, a la nube-. Por ejemplo, en Tecnocarreteras cuentan cómo es posible conocer el tráfico a partir de los vehículos que tienen conectado el sistema bluetooth. Eso es aplicable también a la circulación de peatones en areas concretas si disponen de su GPS activado. Aquí es importante tener en cuenta que quienes controlan esos datos deben cumplir con la regulación sobre la protección de datos personales y de privacidad.

    En Gigaom nos cuentan cómo se ha instalado un sistema en hospitales de los Estados Unidos que controla la limpieza de manos en un centro sanitario. Un sensor en zonas donde hace falta ir con las manos desinfectadas se conecta con un sensor en la tarjeta de identificación del personal. Éste se conecta con otro sensor en los dispensadores de jabón. Si quien entra no se ha limpiado las manos después de 30 segundos de entrar en esa zona crítica, en la tarjeta personal se envía un mensaje de alerta -una vibración o pequeño sonido-.

    Otras posibilidades, como cuentan en VentureBeat, llegan hasta la opción de correlacionar la información de nuestro ADN con nuestro estilo de vida y la historia clínica, para recomendar opciones de vida saludable. O combinar datos sobre los hábitos de compra y las preferencias sociales, la salud o la localización. Se podría llegar a disponer de un asistente de compra a medida, o de diseñadores en tiempo real que creasen ropa específica o objetos para ser obtenidos al instante mediante impresoras 3D.

    El camino que ha abierto el Big Data es ilimitado, en estos momentos. No menos cierto es que, con unas capacidades mínimas, todas las empresas pueden aprovechar las herramientas existentes para dar valor a esos datos en la justa medida que les sea necesario.